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Una pareja legendaria vuelve a encontrarse: el camino de regreso al Tour

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Algunas alianzas se firman en un contrato. Otras ya están escritas en la historia de un deporte. En 2027, Castelli regresa al Tour de Francia con un legado de innovación, una historia de superación y una pasión por el ciclismo que nunca ha desaparecido.

Hay historias que nunca terminan

El ciclismo nos regala momentos que quedan grabados para siempre: un corredor que cruza la meta tras tres semanas de esfuerzo, un campeón que se enfunda el maillot amarillo, una multitud que llena una carretera de montaña, unida por la magia de una carrera.

Detrás de esos instantes hay otras historias: personas, ideas, tropiezos y sueños que hacen de este deporte algo único. Para Castelli, el Tour de Francia siempre ha formado parte de esa historia.

Entre 1989 y 1994 tuvimos el privilegio de confeccionar los maillots de las distintas clasificaciones del Tour, formando parte de una etapa extraordinaria. Greg LeMond consiguió entonces su segunda y tercera victoria, mientras Miguel Indurain iniciaba su serie de cinco triunfos consecutivos, con los cuatro primeros entre 1991 y 1994.

Pero aquellos años fueron mucho más que un palmarés. Laurent Fignon, Pedro Delgado, Gianni Bugno, Claudio Chiappucci y Sean Kelly aportaron personalidad, coraje y estilo al pelotón. Las rivalidades por la general, los ataques sin miedo en la montaña y los esprints explosivos convirtieron aquella época en una mezcla de excelencia deportiva y puro espectáculo.

Castelli estaba en el centro de todo

Bajo la dirección de Maurizio Castelli, la marca vivía uno de sus mejores momentos. Maurizio era un personaje extraordinario, con un conocimiento intuitivo del ciclismo y la ambición de llevarlo más lejos. Estaba convencido de que la ropa técnica podía ser algo más que una prenda: podía formar parte del rendimiento, la identidad y la emoción de este deporte.

Esa filosofía se reflejó en los propios maillots. Castelli llevó incluso el arte contemporáneo al Tour con diseños del reconocido artista italiano Mario Schifano. Cuando la ropa empezaba a definir cada vez más la identidad del ciclismo, Castelli se atrevió a hacer las cosas de otra manera.

Para Maurizio, rendimiento y diseño eran inseparables. Aquellos años dejaron huella tanto en Castelli como en la historia del Tour de Francia. Nadie podía imaginar lo difícil que sería el camino posterior.

El capítulo más oscuro

En 1995, apenas un año después de que Castelli y el Tour separaran sus caminos, Maurizio Castelli falleció repentinamente de un infarto a los 47 años. Fue una pérdida devastadora y el comienzo de una etapa difícil que acabaría llevando a la empresa a la quiebra en 2003.

Para una marca que había ayudado a transformar el futuro de la ropa ciclista, la distancia entre sus grandes logros y aquella realidad era enorme. Sin embargo, algunas historias no se definen por los momentos en que todo va bien, sino por cómo se afrontan los peores.

En 2003, la familia Cremonese y MVC Group adquirieron Castelli y abrieron una nueva etapa. La recuperación no llegó de la noche a la mañana. No hubo atajos, victorias fáciles ni un único acontecimiento que lo cambiara todo.

Solo quedaba trabajar. Producto a producto. Temporada a temporada. Paso a paso.

El largo camino de regreso

Reconstruir Castelli significaba volver a lo que siempre había hecho especial a la marca: rendimiento, innovación, emoción y diseño. Recordar quiénes éramos sin dejar de cuestionar hasta dónde podía llegar la ropa ciclista.

Significaba recuperar nuestra esencia sin dejar de cuestionar hasta dónde podía llegar la ropa de ciclismo.

Afrontamos el reto como un ciclista afronta una carrera difícil. Formamos un equipo de líderes y gregarios y lo rodeamos de personas y conocimientos capaces de apoyarlo. Nos fijamos objetivos ambiciosos, aprendimos de los contratiempos y seguimos avanzando. Sabíamos adónde queríamos llegar y que necesitaríamos tiempo.

El Tour de Francia siempre estuvo presente en aquel sueño. No solo por su repercusión internacional o por ser la carrera más prestigiosa del mundo, sino porque representa gran parte de lo que amamos del ciclismo.

Es la prueba definitiva de rendimiento y resistencia: tres semanas de historias humanas extraordinarias en carreteras que conectan a campeones y gente corriente, pueblos de montaña y grandes ciudades, familias que miran desde sus puertas y millones de personas en todo el mundo.

Para conquistar el Tour no basta con un día excepcional. Hay que estar listo para cada etapa, cada puerto, cada cambio de tiempo y cada imprevisto. Sobre todo, hay que seguir presentándose en la salida.

Castelli sabe lo que eso significa. Regresar al Tour nunca consistió simplemente en recuperar el lugar que habíamos ocupado. Había que merecerlo de nuevo, llevando con nosotros todo lo aprendido por el camino.

Una pasión compartida por el ciclismo

Cuando comenzaron las conversaciones con Amaury Sport Organisation, algo quedó claro desde el principio: aquello iba mucho más allá de un acuerdo comercial.

Encontramos personas que compartían nuestro profundo amor por el ciclismo. Se notaba en las conversaciones, en las ideas y en la ambición de hacer este deporte todavía más emocionante para quienes lo siguen.

Fue un encuentro natural. Castelli y A.S.O. saben que el ciclismo es mucho más que resultados: son las personas que hacen posible una carrera, las comunidades que la reciben y las emociones que perduran cuando el pelotón ya ha pasado.

Es el niño que ve por primera vez a los corredores desde la cuneta y se imagina entre ellos. Es el aficionado de toda la vida que conoce cada puerto, cada rivalidad y cada curva. Y es el ciclista que se pone el maillot antes de salir, inspirado por los campeones del máximo nivel.

Es el aficionado de toda la vida, que conoce cada puerto, cada rivalidad y cada curva del recorrido.

Y es el ciclista que se pone el maillot antes de salir a rodar, inspirado por los campeones que compiten al máximo nivel.

Esos vínculos son los que dan al ciclismo su fuerza extraordinaria. Y los que hacen que esta alianza sea tan importante para nosotros.

Una pareja legendaria se reencuentra

En 2027 Castelli regresará como Official Partner del Tour de Francia y del Tour de France Femmes avec Zwift, así como de otras carreras y desafíos del calendario de A.S.O.

Durante los seis años de colaboración diseñaremos y fabricaremos los maillots de líder de 27 carreras y eventos, devolviendo a Castelli al centro de algunos de los momentos más importantes del ciclismo internacional.

Desde el Maillot Amarillo hasta los maillots de las líderes del Tour de France Femmes avec Zwift, estas prendas significan mucho más que sus tejidos, su confección o su ajuste. Representan un logro, encarnan la ambición y muestran quién lidera, quién lucha y quién se ha ganado el derecho a destacar.

Representan los logros y encarnan la ambición. Le muestran al mundo quién lidera, quién sigue luchando y quién se ha ganado el derecho a destacar.

Confeccionar el maillot amarillo del Tour es un honor extraordinario para cualquier marca ciclista. Para Castelli, además, es algo profundamente personal.

Es retomar una historia que empezó hace décadas, volver a los campeones y a los momentos inolvidables de finales de los ochenta y principios de los noventa. Es rendir homenaje a quienes construyeron la marca, a quienes la mantuvieron viva en los momentos difíciles y a todos los que trabajaron para devolver el Escorpión al mayor escenario del ciclismo.

Pero no se trata solo de mirar atrás. Queremos contribuir a lo que viene con nuevas ideas, experiencia técnica y nuevas formas de contar el Tour a su extraordinaria comunidad mundial. Queremos celebrar a los corredores que hacen la carrera inolvidable y a los aficionados que la convierten en algo único.

Y queremos inspirar a la próxima generación: al niño que descubre el Tour una tarde de verano, al joven que sueña con vestir de amarillo, a quien se enamora del ciclismo sin saber explicar exactamente por qué, solo porque siente que tiene algo diferente.

Si ayudamos a crear esos momentos, esta alianza significará mucho más que visibilidad para una marca. Significará formar parte del futuro del deporte que amamos.

El próximo capítulo comienza aquí

En 1989 Castelli abrió su primer capítulo junto al Tour de Francia. Hasta 1994 nuestros maillots formaron parte de una época de campeones extraordinarios, rivalidades inolvidables y un deporte que cautivó a millones de personas.

Después llegaron años de incertidumbre, una pérdida devastadora y un largo proceso de reconstrucción.

Hoy, más de tres décadas después, regresamos con nuevas ideas, un propósito renovado y la misma convicción de que rendimiento, innovación, emoción y diseño deben estar en el corazón del ciclismo. El camino no siempre ha sido fácil. Quizá eso hace que este regreso sea tan especial.

Sabemos lo que supone construir algo y volver a encontrar el rumbo. Sabemos que los grandes logros rara vez nacen de un solo momento: requieren años de trabajo, confianza compartida y la determinación de seguir adelante.

Desde 2027 tendremos seis años para escribir con A.S.O. el siguiente capítulo: seis años para honrar nuestro legado, ampliar los límites de la ropa ciclista, crear momentos que serán los recuerdos del mañana y recordarle al mundo por qué hacemos lo que hacemos.

Porque hay cosas que nunca cambian: la emoción de una gran carrera, la belleza de un puerto de montaña, el valor de quien se niega a rendirse, la sensación de ponerse un maillot y formar parte de algo más grande. Y el amor por el ciclismo que llevó a Castelli al Tour desde el principio.

Qué bien estar de vuelta. Y esto no ha hecho más que empezar.